¿Usted respeta a los Auxiliares Bachilleres?

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Si usted lo hace está bien, ellos están para ayudar, pero ¿qué vamos a hacer con aquellos que los insultan y golpean? Éste es un abuso de autoridad por parte de los ciudadanos que ignoran cuál es su función dentro de nuestra sociedad.

Insultados, golpeados, escupidos e intimidados. Así terminan cada jornada laboral buena parte de los auxiliares de la Policía asignados al sistema TransMilenio (TM).

Basta con hacer un recorrido por estaciones y portales para captar los episodios violentos, la mayoría producto de su reacción cuando alguien entra al sistema sin pagar o cuando los buses tardan en llegar.

EL TIEMPO pudo presenciar varios incidentes de ese tipo. En la estación de la Jiménez de la troncal Américas, por ejemplo, un habitante de calle amenazó a uno de los uniformados, cuando este le pidió –de manera respetuosa– que no entrara inapropiadamente al sistema y menos cuando las puertas estaban a punto de cerrarse. “Te llevo en la buena, ‘pirobo’. Los vamos es a quebrar, sapos ‘h.p.'”, le gritó mientras se llevaba el dedo índice hacia la cabeza, como si fuera un arma.

Pero las ofensas no solo provienen de los llamados ‘colados’. Los usuarios que pagan su pasaje pierden el control cuando los articulados tardan en llegar y más de uno termina insultando a los muchachos.

Es usual que en medio de las aglomeraciones les peguen codazos o puños y los empujen. “Qué hace ahí con la jeta abierta; pregunte a qué hora llega el bus”, le dijo una mujer a Javier*, en una de las estaciones de la troncal Calle 80, cuando el servicio estaba retrasado cinco minutos.

Según la Policía, este año se han registrado 62 incidentes relacionados con agresiones contra auxiliares, mientras que el año pasado fueron 169. La mayoría de los incidentes se relacionan con su labor de impedir conductas no permitidas en las estaciones.

Están para ayudar

Al respecto, el coronel José Luis Palomino, comandante de la Policía de TransMilenio, aseguró que la mayoría de las agresiones se dan por el compromiso de los muchachos (previamente capacitados), “al ejercer control sobre conductas contravencionales”. Por eso le pide a la ciudadanía respeto, pues ellos están ahí para orientar. “Los auxiliares hacen labores de educación para el cumplimiento de las normas de TM, ya que con nuestro comportamiento dignificamos la forma de movilizarnos, aumentando la seguridad y la convivencia”, dijo.

Con ese ánimo, el propio sistema también está adelantando campañas con piezas publicitarias –en afiches y videos– para que los usuarios vean que los miembros de la Policía son un apoyo.

Pero el esfuerzo no ha sido suficiente. Algunos han sido agredidos de gravedad.

El caso más reciente fue el del auxiliar David Alejandro Vargas, el 28 de junio de este año. A sus 18 años fue asesinado cuando intentó controlar una riña.

Y quizás lo peor de esta violencia a la que se enfrentan los bachilleres y cuanto miembro de la Policía acude a un llamado es que no todos los episodios se dan allí.

En algunos casos, los auxiliares son violentados en plena calle. El viernes pasado en la noche, por ejemplo, un hombre que es conocido por sus constantes insultos contra transeúntes arremetió contra uno de ellos usando su par de muletas, en el barrio Puente Largo de la localidad de Suba.

“Quería ponerle un ‘tatequieto’ después de que se le mandó a una señora. Intentó conciliar con el hombre para que se fuera, pero este se lanzó sobre él con ambas muletas, mientras que el muchacho solo usó el bolillo para defenderse; no tiene más”, contó una testigo.

* Nombre cambiado por seguridad

7 estaciones concentran el problema

El problema de la violencia contra miembros de la Policía –especialmente bachilleres– no es de poca monta.

Con los hechos recurrentes, TransMilenio ya detectó las estaciones donde hay mayor incidencia de agresiones físicas y verbales contra los uniformados.

Son siete los puntos donde más se les irrespeta: Toberín, calle 100, calle 76, calle 63, Jiménez, Ricaurte y calle 40 sur.

“Yo preferiría que me mandaran a cuidar un puente, bajo el sol y el agua, pero no estar aquí. Esto es muy duro”, aseguró un muchacho.

En total, el sistema cuenta con 768 auxiliares, divididos en dos turnos.

Parte del problema –además de la clara falta de cultura ciudadana– es el escaso número de uniformados que son enviados a cada estación.

En la mayoría hay dos auxiliares y en otras estaciones, donde la Policía ha notado un aumento en la cantidad de usuarios o actos de violencia, han enviado hasta cuatro.

Para los afectados, las agresiones son más frecuentes durante las horas pico, cuando las estaciones y los portales que tienen a su cargo se congestionan más.

“Los problemas dependen de los días y de las horas, pero en las horas pico hay más de todo. A nosotros nos toca aguantarnos a más gente tratándonos mal. Hasta se desmayan, se vomitan y se van a los golpes”, contó.

Las tareas que deben cumplir

1. Informar

Los auxiliares deben estar dispuestos a orientar al usuario sobre las rutas del sistema y asistir a personas en condición de discapacidad.

2. Protección

Ante alguna emergencia, son los primeros que deben actuar. Y, en caso de ser necesario, solicitar vehículos de emergencia para la atención de personas con problemas de salud.

3. Capturar

Los auxiliares de la Policía también pueden y deben detener a quienes infrinjan la ley y hacer la respectiva judicialización, en compañía de un policía profesional.

Fuente: El Tiempo