Los propietarios del parque en Chinácota hicieron una impactante confesión: reconocieron detalles de la construcción del tobogán donde perdió la vida una mujer,
Foto: Redes sociales
La muerte de Yuris Cristel Camila García Manrique, una joven de 28 años oriunda de Tibú, ha generado gran conmoción en el país. La mujer falleció tras sufrir un accidente en un tobogán de alta velocidad ubicado en un establecimiento turístico de Chinácota. El hecho quedó registrado en video y rápidamente se viralizó en redes sociales, desatando un debate sobre las condiciones de seguridad en este tipo de atracciones.
Tras lo ocurrido, las autoridades ordenaron el cierre del lugar, que había comenzado a operar desde febrero. Actualmente se adelanta una investigación judicial para establecer si la atracción cumplía con las normas de seguridad anunciadas en su publicidad o si existió algún tipo de negligencia por parte del establecimiento.
De acuerdo con las primeras indagaciones, la joven habría adoptado una posición inadecuada al descender por el tobogán. Esta situación, sumada a la alta velocidad y la inercia en una de las curvas, habría provocado que el flotador se saliera de la pista. Aunque fue auxiliada de inmediato, la gravedad de las lesiones ocasionó su fallecimiento mientras era trasladada hacia Cúcuta.
Especialistas también revisan posibles fallas en la infraestructura. Entre los aspectos analizados se encuentran la ausencia de barandas de mayor altura y una posible falta de supervisión por parte de los operarios al momento de iniciar el recorrido.
¿Quiénes son los dueños del parque?
Después del cierre y sellamiento del parque “Entre Flores” tras el fallecimiento de la mujer, se dio a conocer que que los propietarios del centro turístico en Chinácota son una pareja identificada como Cristian Osorio y Fabiana Trujillo, quienes hablaron del proceso de construcción de las estructuras que hoy están bajo investigación judicial.
En medio de una entrevistra con el youtuber Jesús Barón, Osorio reveló que el proyecto fue una iniciativa propia desarrolllada con recursos personales y sin la participación de firmas de ingeniería externas.
“El ingeniero y el arquitecto fuimos nosotros…Yo agarré una servilleta y dibujé los glamping”, comentó al hablar de los primeros diseños de las cabañas y aréas comunes.
Así mismo confesó que: “Empezamos a construir sin permiso, la verdad”, incluso el lugar estuvo cerrado un mes mientras hacian la regulación de la situación de planeación ante la alcaldía municipal.
Confesión del dueño de la atracción
Según los propietarios, el desarrollo del parque estuvo marcado por la improvisación. Incluso reconocieron que en el pasado las autoridades habían detenido las obras por irregularidades administrativas.
“Comenzamos a construir sin permiso, la verdad”, admitió Osorio, explicando que el parque llegó a permanecer cerrado durante un mes mientras intentaban regularizar los trámites de planeación.
A pesar de estas irregularidades, la pareja siguió ampliando el lugar y, en febrero de este año, inauguraron la atracción denominada “curva extrema de colores”.
No obstante, la Alcaldía de Chinácota confirmó recientemente que el parque no contaba con los permisos específicos para operar estructuras recreativas de alto riesgo.
Esto indica que, aunque el parque estaba habilitado para otros servicios, el tobogán en cuestión no habría pasado las pruebas de física y estabilidad necesarias para evitar que la fuerza centrífuga arrojara a los usuarios fuera del carril.
El análisis de los videos del accidente muestra que Camila alcanzó una velocidad que la estructura inflable no pudo soportar. Testigos y expertos en seguridad coinciden en que la ausencia de barandas altas y la inestabilidad en los “saltos” de la pista —elementos visibles incluso en los videos promocionales— fueron factores determinantes en la tragedia.
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