Nuevos detalles sobre la vida de Eduardo Ramos han salido a la luz en la investigación por la muerte de Yulixa Toloza, exponiendo un pasado sombrío y oculto.
Foto: Redes sociales
Bogotá quedó conmocionada tras la desaparición de una mujer que acudió a un centro estético buscando un cambio físico. Lo que debía ser un procedimiento sencillo se convirtió en una tragedia que hoy pone en jaque la seguridad de estos establecimientos.
Antes de perder el rastro, la víctima envió mensajes desesperados a sus familiares. Al llegar al lugar, el centro estaba prácticamente vacío y ella no aparecía, desatando una búsqueda frenética que terminó de la peor manera posible.
El último video registrado de la mujer muestra un estado de salud altamente delicado tras la intervención. Las imágenes, que circulan en redes, han generado una ola de indignación nacional por la negligencia evidente en este caso.
La fachada del engaño en ‘Beauty Láser M. D.’
El centro estético, bautizado como ‘Beauty Láser M. D.’, operaba bajo una fachada digital impecable. Promocionaban servicios de alta complejidad en plataformas como Instagram y Facebook, captando clientes con precios sumamente competitivos.
La oferta de este lugar incluía procedimientos que, por su naturaleza, requieren quirófanos certificados y especialistas certificados:
- Lipólisis láser para reducción de medidas.
- Lipotransferencias de alta precisión.
- Lipo 360, promocionada como una opción “sin dolor”.
Es alarmante que los costos por estos procedimientos oscilaran entre los 3.600.000 y 4.300.000 pesos. Estos precios bajos suelen ser el principal anzuelo para quienes buscan resultados rápidos sin considerar los riesgos mortales de una mala práctica.
El verdadero rostro de Eduardo Ramos
Eduardo David Ramos Carías pasó del anonimato absoluto a ser el epicentro de un escándalo judicial que cruza fronteras entre Colombia y Venezuela. Hoy es señalado como el responsable directo de una muerte que pudo evitarse.
Las autoridades lo investigan actualmente por delitos graves como homicidio, omisión de socorro y desaparición forzada. Pero, ¿quién era realmente este hombre antes de vestirse con batas quirúrgicas que nunca le pertenecieron por mérito académico?
De barbero a “cirujano”: la mentira descubierta
La investigación de la policía judicial reveló que el llamado “cirujano” en realidad tenía un pasado muy alejado de la medicina. Su ocupación real era la de estilista y barbero profesional, un oficio noble que nada tiene que ver con realizar cirugías invasivas.
Al llegar a Bogotá, Ramos decidió reinventarse, pero de la peor manera. Se instaló en el barrio Venecia, donde montó su escenario de engaños. Aunque en fotos lucía impecable con instrumental médico, la Secretaría de Salud confirmó que carecía de cualquier título que lo acreditara como médico o cirujano.
Su falta de tarjetas profesionales y convalidaciones académicas lo dejaron al descubierto. La prensa y la ciudadanía lo bautizaron rápidamente como el “cirujano barbero”, un apelativo que encierra la gravedad de su intrusismo profesional.
La huida y los vínculos bajo la lupa
Tras la complicación de salud de Yulixa Toloza, presuntamente una embolia pulmonar, Ramos no esperó. El 13 de mayo, mientras el caos se apoderaba del lugar, él emprendió una fuga estratégica hacia Cúcuta, buscando salir del país.
La Fiscalía sigue la pista de un hombre en Cúcuta, quien sería su pareja sentimental. Según llamadas interceptadas, este individuo recibía videos de los procedimientos realizados por Ramos. Todo apunta a que el supuesto cirujano llevaba un registro digital de sus intervenciones, una suerte de “archivo del horror”.
Este caso nos recuerda la importancia de verificar siempre los permisos médicos antes de someterse a cualquier tratamiento estético. La belleza no puede costar la vida.
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