La historia de María Consuelo Córdoba volvió a generar conmoción en Colombia luego de que la mujer manifestara públicamente su deseo de acceder a la eutanasia.
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A sus 58 años, María Consuelo asegura estar agotada después de más de dos décadas enfrentando las consecuencias de un ataque con ácido que cambió por completo su vida.
La mujer ha pasado por decenas de procedimientos médicos y, según su propio testimonio, actualmente enfrenta dificultades económicas y de salud que hacen todavía más compleja su situación.
María Consuelo sufrió un ataque con ácido en Bogotá
La historia de María Consuelo comenzó en el año 2000, cuando llegó a Bogotá procedente de Istmina, Chocó, buscando oportunidades para salir adelante.
De acuerdo con su relato, fue víctima de un ataque con ácido perpetrado presuntamente por su exesposo.
La agresión ocurrió cuando el hombre llegó hasta el lugar donde ella se encontraba y, según contó, le lanzó un líquido en el rostro que posteriormente supo que era ácido.
“Cuando abrí la puerta me tiró el ácido”, recordó María Consuelo durante una entrevista en la que habló sobre las consecuencias que ha tenido que enfrentar desde entonces.
La sustancia le provocó graves lesiones, especialmente en el rostro, y dio inicio a un largo proceso de hospitalizaciones, tratamientos y cirugías.
Ha pasado años entre hospitales y cirugías
Desde aquel ataque, María Consuelo ha tenido que someterse a numerosos procedimientos para tratar las heridas provocadas por la sustancia química.
Según su testimonio, ha recibido alrededor de 87 intervenciones quirúrgicas a lo largo de estos años.
Además, aseguró que permaneció cerca de tres años hospitalizada como consecuencia de las complicaciones derivadas de sus lesiones.
Su vida ha estado marcada desde entonces por tratamientos médicos, recuperaciones y nuevas intervenciones para intentar mejorar sus condiciones.
Actualmente, la mujer continúa necesitando atención y cuidados especiales debido a las secuelas que dejó la agresión.
María Consuelo asegura que vive en condiciones difíciles
Además de las dificultades relacionadas con su salud, María Consuelo enfrenta una situación económica complicada.
La mujer vive en una habitación en la localidad de Puente Aranda, en Bogotá, por la que, según relató, paga cerca de 500.000 pesos mensuales.
También aseguró que ha tenido que recurrir a la ayuda de otras personas para poder cubrir sus necesidades básicas.
Según su testimonio, en ocasiones pide dinero en las calles y utiliza el transporte público para buscar apoyo de los ciudadanos.
“Tengo que pedir limosna, montarme en los TransMilenios y vivo de la caridad de la gente”, manifestó.
La situación ha hecho que cumplir con sus controles médicos y atender sus necesidades de salud sea aún más difícil.
La petición de eutanasia de María Consuelo
En medio de este panorama, María Consuelo ha expresado que quiere acceder a la eutanasia.
La mujer ha dicho en diferentes oportunidades que está cansada de las condiciones en las que ha tenido que vivir después del ataque.
Su petición está relacionada con el sufrimiento y las dificultades que asegura experimentar después de más de 26 años enfrentando las consecuencias de la agresión.
La eutanasia, sin embargo, no es un procedimiento que pueda realizarse únicamente por solicitarlo. En Colombia existen requisitos y evaluaciones médicas que deben cumplirse para determinar si una persona puede acceder legalmente al procedimiento.
Por eso, la situación de María Consuelo también pone nuevamente sobre la mesa la discusión sobre el acceso a tratamientos, cuidados y atención integral para personas que enfrentan condiciones graves y prolongadas.
La promesa que le hizo al papa Francisco
Uno de los episodios que María Consuelo recordó durante su testimonio ocurrió en 2017, cuando el papa Francisco visitó Colombia.
Según relató, tuvo la oportunidad de hablar con el pontífice y recibió de él una petición relacionada con su deseo de acceder a la eutanasia.
“Cuando él me dijo: ¿Me prometes que no te vas a aplicar la inyección de la eutanasia? Yo le respondí que se lo prometía”, recordó.
De acuerdo con su relato, el papa le habría manifestado que Colombia la ayudaría para que pudiera continuar con las cirugías que necesitara.
Años después, María Consuelo asegura que esa ayuda no llegó de la manera que esperaba.
Por eso, su historia volvió a tomar relevancia y generó preguntas sobre las condiciones en las que ha tenido que sobrevivir durante todos estos años.
Una vida marcada por las secuelas del ataque
Actualmente, las consecuencias de aquella agresión continúan presentes en la vida cotidiana de María Consuelo.
La mujer aseguró que necesita elementos para respirar con mayor facilidad y que utiliza una máscara artesanal para proteger las heridas de su rostro.
También explicó que debe tener precauciones frente a la exposición al sol, debido a las condiciones de su piel después de las lesiones y los tratamientos.
Más de dos décadas después del ataque, continúa buscando alternativas que le permitan mejorar su calidad de vida.
Su caso también evidencia las consecuencias que pueden permanecer durante años después de una agresión con sustancias químicas.
María Consuelo continúa esperando atención
Mientras expresa su deseo de acceder a la eutanasia, María Consuelo también ha hablado de la necesidad de recibir atención médica y apoyo para enfrentar las condiciones en las que vive.
Su historia reúne las consecuencias de una agresión, años de tratamientos, dificultades económicas y una situación personal que continúa generando preocupación.
Por ahora, su caso vuelve a llamar la atención sobre las víctimas de ataques con ácido y las dificultades que pueden enfrentar mucho tiempo después de la agresión.
La situación de María Consuelo permanece como un llamado a no olvidar a quienes sobreviven a este tipo de violencia y necesitan acompañamiento médico, social y económico para reconstruir sus vidas.
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