El relato de víctima de urólogo acusado de abusar 50 mujeres en Medellín genera repudio nacional. La joven narró el horror vivido en una cita médica.
Foto: Captura de pantalla redes sociales (16-04-2026)
Colombia atraviesa un momento de profunda reflexión y dolor tras conocerse las denuncias contra un especialista de la salud. La confianza depositada en un médico es sagrada, pero este caso demuestra lo vulnerable que puede ser un paciente.
El abuso sexual en nuestro país no es un hecho aislado, sino una problemática estructural que golpea con fuerza. Las cifras de Medicina Legal revelan una realidad cruda donde las mujeres suelen ser las principales afectadas.
A menudo, estos actos ocurren en espacios que deberían ser seguros, como el entorno privado o consultorios médicos. Esta situación perpetúa ciclos de silencio que son difíciles de romper por el miedo al estigma social.
En las últimas horas, la capital antioqueña se convirtió en el epicentro de una noticia que nadie quería escuchar. Un reconocido médico, cuya labor era cuidar la vida, terminó siendo señalado de oscuras conductas tras su escritorio.
La valentía de quienes alzaron la voz hoy permite que la justicia ponga sus ojos en un consultorio de El Poblado. Allí, bajo la fachada de la profesionalidad, se habrían cometido actos atroces contra decenas de mujeres.
El relato de víctima de urólogo acusado de abusar 50 mujeres en Medellín
El nombre de Alberto Posada hoy resuena en los pasillos judiciales tras su captura el pasado miércoles 15 de abril. El operativo, liderado por la Fiscalía y la Policía, interceptó al urólogo justo antes de entrar a su oficina.
Las investigaciones, que duraron más de un año, sugieren que el especialista aprovechaba su cargo para agredir a sus pacientes. Según los reportes oficiales, el médico estaba vinculado a la reconocida Clínica Las Vegas en Medellín.
Lo más alarmante del caso es la presunta manipulación de historias clínicas que realizaba el investigado. Al parecer, Posada alteraba los documentos para justificar procedimientos íntimos que no tenían ninguna base médica real o necesaria.
Hasta la fecha, se han consolidado 23 denuncias formales ante las autoridades competentes en la capital de Antioquia. Sin embargo, la Secretaría de las Mujeres advierte que el número total de víctimas podría superar las 50 personas.
Una de las víctimas decidió romper el silencio y contó cómo una consulta por cálculos renales terminó en una pesadilla. Según su testimonio, el médico la obligó a someterse a exámenes que nada tenían que ver con su dolor.
La joven relató que se sintió completamente atrapada durante el encuentro en el consultorio del sector de El Poblado. El sujeto le pidió que se quitara toda la ropa, una exigencia inusual para el tratamiento de su condición.
“Me dijo que cerrara mis ojos, que me moviera, que sintiera”, explicó la víctima con la voz entrecortada por el recuerdo. Según su declaración, el médico buscaba reacciones de placer en un contexto donde ella solo sentía miedo.
Este comportamiento se repetía de forma sistemática con otras pacientes que buscaban alivio a sus problemas de salud. Las preguntas del urólogo siempre se desviaban hacia temas sexuales, incomodando profundamente a las mujeres que lo consultaban.
Un patrón de conducta que estremece a Antioquia
El modo de operación del médico incluía cuestionamientos directos sobre si los exámenes físicos les provocaban algún tipo de placer. Estos relatos han sido piezas fundamentales para que la Fiscalía estructure un caso sólido contra el especialista capturado.
El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, se pronunció de manera contundente asegurando que en la ciudad no hay intocables. La administración municipal ha brindado acompañamiento psicológico y legal a 32 de las mujeres afectadas actualmente.
El proceso judicial que enfrenta Alberto Posada incluye cargos por acceso carnal con persona incapaz de resistir agravado. Esta tipificación resalta la vulnerabilidad extrema en la que se encontraban las pacientes durante las revisiones médicas privadas.
A pesar de contar con la Ley 1257 de 2008, el acceso a la justicia en Colombia sigue teniendo barreras críticas. La impunidad suele ser alta debido a la revictimización que sufren las mujeres al denunciar a figuras de poder.
Para entender la gravedad de lo ocurrido, es necesario analizar cómo el agresor utilizaba su prestigio para silenciar sospechas. Estas son algunas de las señales de alerta que las víctimas identificaron tras los encuentros médicos traumáticos:
- Solicitud de retiro de prendas de vestir innecesarias para el diagnóstico.
- Comentarios fuera de lugar sobre la vida sexual o el cuerpo de la paciente.
- Realización de tocamientos en zonas íntimas sin explicación médica coherente.
- Insinuaciones sobre sentir placer durante el examen físico obligatorio.
- Manipulación emocional para evitar que la paciente cuestionara el procedimiento realizado.
La sociedad colombiana exige que este caso no quede en el olvido y que se garantice una reparación integral. La educación con enfoque de género es vital para desarticular los prejuicios que normalizan el abuso en ámbitos profesionales.
Es imperativo fortalecer las rutas de atención inmediata para que ninguna otra mujer se sienta sola en este proceso. La denuncia colectiva ha demostrado ser una herramienta poderosa para desenmascarar a quienes abusan de su posición social.
La valentía de la primera mujer que habló permitió que decenas más se sintieran seguras para compartir su propio dolor. Hoy, Medellín espera que el peso de la ley caiga sobre quien traicionó el juramento hipocrático de sanar.
Este caso nos recuerda la importancia de escuchar siempre nuestro instinto y no normalizar conductas que nos hagan sentir incómodos. Ningún título profesional otorga el derecho de vulnerar la integridad física o emocional de un ser humano.
Ahora que conoces el impactante relato de víctima de urólogo acusado de abusar 50 mujeres en Medellín. ¿Qué opinas? Escribe lo que piensas en los comentarios de nuestras redes, ¡y dale compartir!
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