La oración del santo del día es un faro espiritual que ha iluminado el camino de miles de creyentes. Hoy, eleva tu corazón con la poderosa oración dedicada a San Bernardo de Claraval, doctor de la Iglesia y apasionado defensor de la fe, cuya profunda devoción a la Virgen María y su incansable amor por Cristo pueden brindarte consuelo y fuerza para afrontar el día con serenidad.
Foto: Canva
El 20 de agosto, la Iglesia Católica celebra a San Bernardo de Claraval, abad, místico y doctor de la Iglesia. Nacido en el año 1090 en Francia, fue una figura clave en la renovación espiritual de su tiempo, impulsor de la Orden del Císter y ferviente defensor de la fe y de la devoción a la Virgen María. Su vida estuvo marcada por la oración contemplativa, la sabiduría teológica y una elocuencia que tocó a papas, reyes y sencillos creyentes. San Bernardo continúa inspirando a quienes anhelan una fe profunda, una vida interior rica y una entrega total al amor de Dios.
Oración del Día
“Acuérdate, oh piadosísima Virgen María,
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido a tu protección,
implorado tu auxilio
o buscado tu intercesión,
haya sido desamparado.
Animado por esta confianza,
a ti acudo, oh Virgen de las vírgenes, mi Madre;
a ti vengo, ante ti me presento,
gimiendo bajo el peso de mis pecados.
Oh Madre del Verbo encarnado,
no desprecies mis súplicas,
antes bien, óyelas y acógelas benignamente. Amén.”
Significado para hoy:
La oración “Acordaos”, atribuida a San Bernardo de Claraval, es una expresión profunda de confianza en la intercesión maternal de la Virgen María. En ella, el orante se dirige a María como una madre piadosa y compasiva, recordándole que nunca ha dejado sin ayuda a quienes acuden a su protección. Consciente de sus pecados y debilidades, quien reza esta oración lo hace con humildad y esperanza, seguro de que María no rechaza a nadie que le pida auxilio con fe. Al llamarla “Madre del Verbo encarnado”, se reconoce su papel central en la historia de la salvación como madre de Jesús, y se le suplica que escuche y reciba con ternura las súplicas presentadas. En definitiva, es una oración de consuelo, confianza y abandono filial en manos de la Madre de Dios.
Esta oración invita a:
- Fortalecer la fe en momentos de duda
- Mantener la esperanza en tiempos de prueba
- Promover la paz y la verdad en nuestro entorno
¿Cómo integrar la oración del santo en tu día a día?
1. Al comenzar el día
Rezar el Acordaos al despertar puede ayudarte a poner tu jornada en manos de María, pidiéndole su protección, guía y compañía desde el primer momento. Es un buen recordatorio de que no estás solo/a.
2. En momentos de preocupación o ansiedad
Cuando sientas miedo, incertidumbre o estés atravesando una situación difícil, repite esta oración como una expresión de confianza. Puedes hacerlo mentalmente o en voz baja en cualquier lugar: en el trabajo, en el transporte, o en casa.
3. Antes de dormir
Recitar el Acordaos por la noche puede ser una manera de entregarle a María tus cargas del día, pidiéndole que interceda por ti y por tus seres queridos mientras descansas.
4. Durante el rezo del Rosario
Puedes incluir esta oración al final del Rosario o usarla como parte de tu preparación antes de rezarlo. Ayuda a centrarte en el corazón de la oración mariana: la confianza plena en el amor maternal de María.
5. Como meditación breve
Lee la oración lentamente y medita una frase a la vez. Pregúntate: ¿qué significa para mí acudir a María? ¿Qué peso quiero dejar en sus manos hoy? Esto transforma la oración en una experiencia personal y viva.
6. Como pausa espiritual
Haz del Acordaos una especie de respiro espiritual a mitad del día. Repetirlo te puede dar serenidad y reconectar con tu fe en medio de la rutina.
Consejo extra: Puedes escribirla en una tarjeta, ponerla como fondo de pantalla o tenerla en tu cartera. Verla con frecuencia te recordará la presencia amorosa de María en tu vida.
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