Para Contreras los sucesos recorren su mente como si hubieran sido ayer. “Al caer, sale disparado a unos cinco metros del carro un joven que al llegar hasta allá se quejaba mucho, pedía auxilio y que le dieran agua. Los otros ocupantes estaban también heridos por el impacto (…) Salí corriendo con el ánimo de ayudar; decir en ese momento que sabía de quién se trataba, sería mentir. Cinco minutos después apareció Rolando Ochoa y fue quien identificó a los accidentados; todo fue un caos a partir de ese momento, la carretera se fue llenando de curiosos y el embotellamiento de vehículos empezó a crecer”.











