Un reconocido influencer que llegó a cubrir casi todo su cuerpo con más de 180 tatuajes decidió dar un giro radical a su vida y comenzar a eliminarlos; así es su impactante cambio en la actualidad.
Foto: @leandrodesouzabless / Instagram
El nombre de Leandro de Souza empezó a sonar con fuerza hace más de una década por una razón poco común: ser uno de los hombres con más tatuajes en Brasil. Su imagen, completamente cubierta de tinta, lo llevó rápidamente a ganar reconocimiento en redes sociales.
Con el tiempo, De Souza fue catalogado como el hombre más tatuado de su país, acumulando cerca de 180 tatuajes y cubriendo aproximadamente el 95 % de su cuerpo. Todo comenzó desde muy joven, cuando encontró en la tinta una forma de expresar sus gustos e identidad.
“Hice mi primer tatuaje a los 13 años. En ese momento eran expresiones de lo que yo idolatraba: Guns N’ Roses, Nirvana, Metallica… las bandas que marcaron mi juventud”, contó en 2024 en una entrevista con el medio brasileño G1, donde también reveló que había tomado la decisión de empezar a borrar sus tatuajes. Según explicó, entendió que su obsesión iba más allá de lo estético y estaba ligada a un vacío personal que arrastró durante años.
De la adicción al cambio de vida
“No soportaba la vida que llevaba. Me transformé en una atracción, como un animal de circo”, confesó en ese mismo espacio.
Nacido en Bagé, cerca de la frontera con Uruguay, Leandro empezó a replantearse su vida tras convertirse al cristianismo evangélico. Ese fue el punto de quiebre que lo llevó a iniciar su transformación personal.
“El primer paso es aceptar que no puedes hacerlo solo, que eres un adicto. Decidí cambiar porque encontré algo más grande que yo mismo. Ahora predico y busco transmitir esperanza”, aseguró.
Hoy, además de compartir mensajes espirituales en redes, también muestra el proceso —nada fácil— de eliminar sus tatuajes. Él mismo ha sido claro en lo duro que resulta: “Duele mucho, por más que le pongan anestesia, el dolor es horrible. Pero eso es parte del precio de las cosas que he hecho en el pasado”.
Aunque borrar tatuajes suele ser costoso, en su caso el tema económico no ha sido un obstáculo. El médico Franco Da Rocha se ofreció a acompañarlo en el proceso sin costo. Tras más de seis sesiones en casi dos años, su apariencia ya ha cambiado bastante, al punto de que muchos no lo reconocen cuando predica en su iglesia.
Una nueva etapa lejos del pasado
Para Leandro, cada tatuaje representa una etapa que quiere dejar atrás. Durante ese periodo también atravesó problemas relacionados con consumo de drogas y una vida desordenada.
Su transformación comenzó en su propia granja, también en Bagé, cuando una mujer lo evangelizó. Ese momento, según él, marcó un antes y un después: “El mejor momento de mi vida”.
“Hoy vivo con una comprensión de todo para no estar ansioso. Para no tener prisa por nada. Porque hay un momento adecuado bajo el cielo para todo”, expresó.
En este 2026, Leandro asegura que ya está viendo los resultados de ese cambio. Actualmente estudia Teología y Misiología gracias a una beca, y trabaja en un libro donde contará su historia. Su proceso, más allá de lo físico, refleja una transformación profunda enfocada en recuperar su bienestar, su propósito y su vida familiar.
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