En redes sociales se filtraron imágenes de cómo eran los cuartos de ‘La Piscina’, famoso y antiguo club nocturno de Bogotá. Muchos quedaron asombrados al verlas.
Foto: @fiscalia / x (18/11/2024)
En pleno centro de Bogotá, durante casi dos décadas, la frase “ir a La Piscina” tenía un significado que iba mucho más allá de sumergirse en agua clorada o disfrutar de una tarde soleada. Para muchos bogotanos, especialmente los habitantes del sector de Santa Fe, esa expresión era una especie de código urbano. Lejos de ser un lugar para nadar, La Piscina era uno de los clubes nocturnos más controversiales, excéntricos y conocidos de la capital colombiana.
El nombre, que a simple vista podía parecer inofensivo, escondía un complejo con historia, polémica y muchas leyendas. Ubicado estratégicamente en la calle 22 con carrera 14, al lado de una concurrida estación de TransMilenio en la Troncal Caracas, este edificio de seis pisos pasó de ser un complejo habitacional en los años 40 a convertirse en uno de los centros de entretenimiento para adultos más populares de Bogotá.
De complejo residencial a zona de tolerancia
La historia de este lugar dio un giro radical en 2002, cuando el entonces alcalde Antanas Mockus puso en marcha un decreto que cambiaría para siempre la vida nocturna de la ciudad. A través de esta normativa se legalizó el trabajo sexual en zonas específicas, creando las llamadas “zonas de tolerancia”. El objetivo era regular la actividad y brindar ciertas garantías tanto a las trabajadoras sexuales como a los clientes, concentrando este tipo de servicios en áreas delimitadas para mejorar la seguridad y el control sanitario.
Fue en ese contexto que el antiguo Hotel Mediterráneo —el edificio que luego se conocería como La Piscina— se transformó. Más que un hotel tradicional, el lugar adoptó una nueva identidad ligada al entretenimiento adulto, con una estética llamativa, servicios particulares y un ambiente que rápidamente se ganó la fama tanto dentro como fuera del país.
¿Por qué el famoso club nocturno de Bogotá se llamaba “La Piscina”?
Lo que verdaderamente diferenciaba a este club nocturno de cualquier otro en Bogotá era, precisamente, una piscina ubicada en el centro del edificio. Sí, una piscina real. En una ciudad como Bogotá, donde el clima es mayoritariamente frío y húmedo, y especialmente en una zona como Santa Fe, contar con una piscina en un lugar de este tipo era más que inusual.
Este detalle no solo le dio el apodo con el que todos lo conocieron, sino que se convirtió en el corazón del lugar. A su alrededor se distribuían habitaciones, pasillos y zonas comunes, creando un ambiente cerrado pero dinámico, donde cientos de historias se tejieron cada noche.
Las habitaciones de ‘La Piscina’: ¿cómo eran por dentro?
Recientemente, un video viral en TikTok volvió a poner a La Piscina en boca de todos. Las imágenes mostraban las instalaciones del club cuando aún estaba en funcionamiento, y dejaron a muchos sorprendidos —o nostálgicos— por la forma en que estaba distribuido el espacio.
En el video se puede observar claramente la famosa piscina central, parcialmente vacía, y rodeada de habitaciones con camas dobles. Estas habitaciones, de diseño sencillo pero funcional, estaban pensadas exclusivamente para encuentros privados entre las trabajadoras sexuales y sus clientes. Los muros, testigos silenciosos, aún conservaban rastros del bullicio de otras épocas: luces tenues, espejos estratégicamente ubicados y decoraciones minimalistas que contrastaban con la energía del lugar.
Para quienes nunca estuvieron allí, las imágenes ofrecieron un vistazo inédito al interior de este sitio, mientras que para otros fue un viaje nostálgico a una etapa ya cerrada de la historia urbana de Bogotá.
Un punto turístico inesperado
Aunque pueda parecer sorprendente, La Piscina también se convirtió en un destino turístico alternativo. Varios visitantes extranjeros, curiosos por la vida nocturna y las particularidades culturales de Bogotá, se acercaban al lugar tras escuchar sobre su fama en redes, foros de viaje o recomendaciones locales. En su época dorada, llegó a recibir turistas de países vecinos como Ecuador, Perú y Venezuela, e incluso de Europa, atraídos por el morbo, la novedad o simplemente la fama del sitio.
En sus más de 7.000 metros cuadrados, La Piscina no era solo un sitio de trabajo sexual, sino un microcosmos urbano, donde convergían historias personales, dramas sociales y fenómenos culturales propios de una ciudad que, como Bogotá, siempre está en transformación.
El cierre del club ‘La Piscina’
Hoy en día, el edificio de La Piscina ya no está en funcionamiento. El club cerró sus puertas tras cambios administrativos, decisiones urbanísticas y una transformación del entorno del barrio Santa Fe. Sin embargo, su legado permanece vivo en la memoria colectiva de miles de bogotanos que alguna vez escucharon hablar de él, lo visitaron o simplemente conocieron a alguien que tuvo una historia allí.
Los rumores, las anécdotas exageradas, las historias reales y ficticias siguen circulando, alimentando la leyenda urbana de uno de los clubes nocturnos más icónicos que ha tenido Bogotá.
La Piscina fue más que un club nocturno. Fue un reflejo de los cambios sociales, políticos y culturales de la ciudad. Desde su transformación en zona de tolerancia hasta su cierre definitivo, marcó una época, cuestionó estigmas y dejó una huella imborrable en la historia no oficial de Bogotá.
Aunque ahora el edificio permanezca en silencio, sus paredes alguna vez vibraron con música, risas, secretos y confesiones. Y es precisamente ese contraste —entre lo público y lo privado, entre lo legal y lo marginal— lo que hace que, incluso hoy, La Piscina siga siendo un tema de conversación en la capital colombiana.
Legado visual y memoria colectiva
El legado de La Piscina sigue vivo en la cultura bogotana, ya que sus recuerdos y su espíritu han perdurado en el tiempo. Este icónico club dejó una marca indeleble que aún resuena en la memoria de quienes lo vivieron.
Imágenes y recuerdos que perduran
Las imágenes de La Piscina permanecen grabadas en la mente de sus visitantes, evocando momentos de alegría y desinhibición. Las noches de música y baile, la iluminación vibrante y la energía colectiva son recordadas con nostalgia. Estos recuerdos se mantienen a través de:
• Fotografías que capturan la esencia del lugar.
• Anécdotas compartidas entre amigos.
• La música que aún revive aquellos momentos especiales.
La Piscina en documentales, libros y relatos personales
El impacto cultural de La Piscina la ha llevado a ser objeto de atención en diversos medios. Documentales y libros han explorado su historia, reflejando su influencia en la vida nocturna de Bogotá. Relatos personales de artistas y asistentes también han contribuido a perpetuar su memoria, creando un vínculo entre generaciones.
Preservación del patrimonio cultural nocturno en Bogotá
El legado de La Piscina es parte del patrimonio cultural nocturno de la capital. Iniciativas para preservar su memoria han surgido a lo largo de los años. Se busca reconocer su importancia en la historia social y cultural de la ciudad. A través de exposiciones y proyectos, se mantiene viva la esencia de este emblemático club.
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