Este 21 de diciembre de 2025, la Novena de Aguinaldos llega a su Día 6, un momento especial para fortalecer la fe y la unión familiar a través de las oraciones tradicionales, el canto de los gozos y los villancicos que anuncian la cercanía de la Navidad.
Novena de Aguinaldos día 6 / Foto: Canva
A medida que se acerca la Nochebuena, la Novena de Aguinaldos continúa guiando a los creyentes en un camino de reflexión y preparación espiritual. El sexto día, celebrado el 21 de diciembre, invita a meditar sobre la espera confiada y el amor que rodearon el nacimiento del Niño Jesús. En esta jornada, familias y comunidades se reúnen para rezar las oraciones del día, entonar los gozos y compartir villancicos que mantienen viva una de las tradiciones navideñas más importantes. Aquí encontrarás las oraciones, los gozos y los villancicos para vivir plenamente este día de la Novena.
¿Cómo se hace la Novena de Aguinaldos?
La Novena de Aguinaldos se compone de oraciones y reflexiones diarias que invitan a vivir la espera del nacimiento de Jesús como un camino de fe, esperanza y conversión. Cada jornada propone una figura bíblica o un aspecto central del mensaje cristiano, ayudando a profundizar en el sentido de la Navidad.
Tradicionalmente, la novena sigue este orden:
- Oración para todos los días
- Consideración para cada día de la Novena
- Gozos al Niño Jesús
- Oración a la Virgen María
- Oración a San José
- Oración al Niño Jesús
- Villancicos
Oración para todos los días
Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amasteis a los hombres que les disteis en vuestro Hijo la mejor prenda de vuestro amor, para que hecho hombre en las entrañas de una Virgen naciese en un pesebre para nuestra salvación.
Yo, en nombre de todos los mortales, os doy infinitas gracias por tan soberano beneficio. En retorno de él os ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de vuestro Hijo humanado, suplicándoos por sus divinos méritos, por las incomodidades en que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, que dispongáis nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con total desprendimiento de todo lo terreno, para que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amén.
(Se rezan tres veces Gloria al Padre).
Consideración día 6
Jesús había sido concebido en Nazaret, domicilio de José y María, y allí era de creerse que había de nacer, según todas las probabilidades. Mas Dios lo tenía dispuesto de otra manera y los profetas habían anunciado que el mesías nacería en Belén de Judá, ciudad de David. Para que se cumpliese esa predicción, Dios se sirvió de un medio que no parecía tener ninguna relación con este objeto, a saber la orden dada por el emperador Augusto, que todos los súbditos del imperio romano se empadronasen en el lugar de donde eran originarios. María y José, como descendientes que eran de David, no estaban dispensados de ir a Belén. Ni la situación de la Virgen Santísima ni la necesidad en que estaba José del trabajo diario que les aseguraba la subsistencia, pudo eximirles de este largo y penoso viaje, en la estación más rigurosa e incómoda del año.
No ignora Jesús en que lugar debe nacer e inspira a sus padres que se entreguen a la Providencia, y que de esta manera concurran inconscientemente a la ejecución de los designios. Almas interiores, observad este manejo del Divino Niño, porque es el más importante de la vida espiritual; aprended que quien se haya entregado a Dios ya no ha de pertenecerse a sí mismo, ni ha de querer a cada instante sino lo que Dios quiera para él; siguiéndole ciegamente aun en las cosas exteriores, tales como el cambio de lugar donde quiera que le plazca conducirle. Ocasión tendréis de observar esta dependencia y fidelidad inviolable en toda la vida de Jesucristo, y este es el punto sobre el cual se han esmerado en imitarle los santos y las almas verdaderamente interiores, renunciando absolutamente a su propia voluntad.
Gozos
Coro (se repite después de cada verso):
Ven, ven, ven, ven a nuestras almas,
ven, no tardes tanto.
Versos:
Oh Sapiencia suma del Dios soberano,
que al nivel de un niño te hayas rebajado;
oh divino infante, ven para enseñarnos
la prudencia que hace verdaderos sabios.
(Coro)
Oh Adonai potente que a Moisés hablando,
de Israel al pueblo diste los mandatos;
ah, ven prontamente para rescatarnos,
y que un niño débil muestre fuerte el brazo.
(Coro)
Oh raíz sagrada de Jesé que en lo alto
presentas al orbe tu fragante nardo;
dulcísimo niño que has sido llamado
Lirio de los Valles, Bella Flor del Campo.
(Coro)
Llave de David que abre al desterrado
las cerradas puertas del regio palacio;
sácanos, oh niño, con tu blanca mano
de la cárcel triste que labró el pecado.
(Coro)
Oh lumbre de Oriente, sol de eternos rayos,
que entre las tinieblas tu esplendor veamos;
niño tan precioso, dicha del cristiano,
luzca la sonrisa de tus dulces labios.
(Coro)
Espejo sin mancha, santo de los santos,
sin igual imagen del Dios soberano;
borra nuestras culpas, salva al desterrado
y en forma de niño da al mísero amparo.
(Coro)
Rey de las naciones, Emmanuel preclaro,
de Israel anhelo, Pastor del rebaño;
niño que apacientas con suave cayado,
ya la oveja arisca, ya el cordero manso.
(Coro)
Ábrete, oh cielo, y llueve de lo alto
bienhechor rocío como riego santo;
ven hermoso niño, ven Dios humanado,
luce, Dios estrella, brota flor del campo.
(Coro)
Ven que ya María prepara sus brazos
do su niño vean en tiempo cercano;
ven que ya José con anhelo sacro
se dispone a hacerse de tu amor custodio.
(Coro)
Oración a la Santísima Virgen María
Soberana María, que por vuestras grandes virtudes y especialmente por vuestra humildad, merecisteis que todo un Dios os escogiera por Madre suya, os suplico que vos misma preparéis y dispongáis mi alma y la de todos los que en este tiempo hicieren esta novena, para el nacimiento espiritual de vuestro adorable Hijo.
¡Oh dulcísima Madre! Comunicadme algo del profundo recogimiento y divina ternura con que lo aguardasteis vos, para que nos hagáis menos indignos de verle, amarle y adorarle por toda la eternidad. Amén.
(Se reza tres veces el Avemaría).
Oración a San José
¡Oh, Santísimo San José! Esposo de María y padre adoptivo de Jesús. Infinitas gracias doy a Dios porque te escogió para tan altos ministerios y te adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. Te ruego, por el amor que tuviste al Divino Niño, me abraces en fervorosos deseos de verle y recibirle sacramentalmente, mientras en su divina Esencia le vea y le goce en el cielo. Amén.
(Se reza Padrenuestro, Avemaría y Gloria)
Oración al Niño Jesús
Oh, dulcísimo Niño Jesús que dijisteis a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, y en persona suya a cada devoto, estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: ‘Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado.’ Llenos de confianza en ti, ¡oh, Jesús!, que eres la misma verdad, venimos a exponeros toda nuestra miseria.
Ayúdanos a llevar una vida santa para conseguir una eternidad bienaventurada. Concédenos por los méritos infinitos de vuestra encarnación y de vuestra infancia, la gracia de la cual necesitamos tanto. Nos entregamos a ti, ¡oh, Niño omnipotente!, seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza,
y de que en virtud de vuestra divina promesa acogeréis y despacharéis favorablemente nuestra súplica.
Amén
Villancicos para el Día 6
- El niño Jesús ha nacido
- Venid fieles todos
- Cielito lindo navideño
- Tutaina (versión corta)
- Al son de los panderos
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