En medio de la controversia, habló la mamá del niño con hemofilia que murió tras no recibir un medicamento necesario, respondiendo a las palabras de Gustavo Petro.
Foto: Redes sociales (17/02/2026)
El país entero tiene el corazón arrugado. La historia de Kevin Arley Acosta Pico no es solo una cifra más en las estadísticas de salud de Colombia. Es el reflejo de una lucha constante contra la adversidad y un sistema que, muchas veces, parece olvidar la humanidad detrás de cada paciente. Kevin era un guerrero que enfrentaba la hemofilia tipo A severa.
Esta condición genética impide que la sangre coagule de forma correcta, convirtiendo cualquier pequeño golpe en una emergencia vital. Para las familias que conviven con este diagnóstico, la vida se convierte en un equilibrio delicado entre el deseo de que sus hijos jueguen y el miedo constante a una hemorragia interna que no se detenga.
La tragedia se desencadenó tras un accidente doméstico en su natal Huila. Kevin, como cualquier niño de su edad, quería explorar el mundo. Sin embargo, lo que para otros sería un raspón, para él fue el inicio de un calvario que lo obligó a ser trasladado de urgencia hacia la ciudad de Bogotá.
Fue en la Clínica La Misericordia donde los médicos hicieron lo humanamente posible. Pero la falta de un medicamento específico y las complicaciones derivadas de su estado previo hicieron que su cuerpo no resistiera más. Su partida dejó un vacío inmenso y una indignación que escaló hasta las más altas esferas del poder ejecutivo.
¿Qué dijo el presidente Petro sobre Kevin Acosta y la prevención?
La polémica se encendió cuando el presidente Gustavo Petro, durante un Consejo de Ministros, se refirió al caso de Kevin. Sus palabras se centraron en la prevención, sugiriendo que si a un niño con hemofilia se le restringen actividades como montar en bicicleta, el riesgo de muerte disminuye drásticamente. Esta visión no cayó nada bien en la opinión pública.
Para muchos, el comentario del mandatario fue interpretado como una forma de trasladar la responsabilidad a los padres o al estilo de vida del menor. En lugar de enfocarse en las fallas del sistema de salud o el desabastecimiento de medicamentos, el discurso giró hacia la limitación de la libertad de los niños enfermos.
Incluso los seguidores más fieles del gobierno cuestionaron la falta de tacto en un momento de duelo nacional. La prevención es fundamental, claro, pero no puede ser la respuesta ante el fallecimiento de un menor que requería atención especializada y fármacos de alto costo que el Estado debe garantizar sin excusas.
El Ministro de Salud, Guillermo Jaramillo, también estuvo bajo la lupa. Sus intervenciones, que algunos calificaron de técnicas pero carentes de empatía, solo avivaron el fuego. La sociedad colombiana empezó a exigir respuestas reales sobre por qué un niño debe morir esperando un tratamiento que existe, pero que no llega.
La desgarradora respuesta de Yudy: “Usted no sabe lo que sufrimos”
Cansada del ruido político y con el dolor a flor de piel, Yudy, la madre de Kevin, decidió romper el silencio. En una entrevista que ha dado la vuelta al país, tildó las palabras del presidente como incoherentes e inconscientes. Para ella, el mandatario y sus ministros se están “lavando las manos” ante una negligencia evidente.
Yudy fue clara al expresar que un diagnóstico no debería ser una sentencia de encierro perpetuo. “Mi hijo tenía derecho a ser niño, a jugar y a ser feliz”, manifestó con una fuerza admirable. El problema real, según su testimonio, fue la barrera burocrática y la falta del medicamento esencial para salvar la vida de Kevin.
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