El conflicto en medio oriente ha despertado alertas sobre un posible aumento en el precio de la gasolina tras la escalada en Irán y su fuerte impacto global.
Foto: Canva (01/03/2026)
El pasado 28 de febrero, el mundo entero se estremeció al recibir noticias impactantes desde Medio Oriente. Un ataque coordinado entre las fuerzas de Estados Unidos e Israel sacudió las defensas del régimen de Ali Jamenei en Irán, dejando imágenes de bombardeos estratégicos que rápidamente se volvieron tendencia en redes sociales.
Para nosotros en Colombia, esto no es solo una noticia lejana de guerra. Lo que ocurre en esas tierras desérticas tiene un efecto directo en cuánto pagas por llenar el tanque de tu carro o moto. La economía global está conectada por hilos invisibles de crudo, y cuando uno se tensa, todos sentimos el tirón.
Esta situación ha generado una ola de comentarios y preocupación internacional. No es para menos, pues Irán no es cualquier jugador en el tablero energético. Su influencia en el mercado del petróleo es tan grande que cualquier movimiento en sus fronteras hace que los precios en las pizarras de Wall Street se disparen en segundos.
Lo más curioso es que este estallido ocurre justo cuando el gobierno de Gustavo Petro había anunciado una reducción en el valor de los combustibles. Muchos colombianos respiraban aliviados con ese pequeño respiro para el bolsillo, pero ahora el panorama internacional pone una nube gris sobre esa buena noticia económica.
¿Por qué podría subir el precio de los combustibles por el conflicto en Irán?
Irán es una verdadera potencia petrolera. Se estima que este país posee una de las reservas de crudo más grandes del planeta, ubicándose solo por debajo de gigantes como Venezuela y Arabia Saudí. Al ser el tercer territorio con más petróleo, su capacidad de producción dicta gran parte del ritmo mundial.
Pero no se trata solo de cuánto petróleo tienen bajo el suelo, sino de por dónde sale ese recurso al resto del mundo. Aquí es donde entra en juego el famoso Estrecho de Ormuz, un pequeño paso marítimo que hoy es el centro de todas las miradas militares y económicas.
Si el conflicto escala y el paso por Ormuz se ve afectado, el mercado entraría en pánico. Cuando hay miedo de que el petróleo no llegue a su destino, los compradores están dispuestos a pagar mucho más por lo poco que hay disponible, y ahí es donde comienza el aumento en el precio de la gasolina tras la escalada en Irán.
Además, la infraestructura de refinamiento en Irán es clave. Si los bombardeos dañan sus plantas, la oferta mundial de combustible procesado disminuye. Menos gasolina en el mundo significa, por pura lógica de mercado, que la que queda se vuelve un tesoro costoso que todos pelearán por comprar.
El efecto en las estaciones de servicio colombianas
En Colombia, la incertidumbre es la reina del día. Aunque el país produce su propio petróleo, el precio interno de la gasolina está ligado a fórmulas internacionales. Esto se hace para evitar que el Estado pierda demasiado dinero subsidiando un combustible que afuera es mucho más caro, lo que conocemos como el déficit del FEPC.
Hasta el momento, las autoridades energéticas de nuestro país no han emitido un comunicado oficial de emergencia, pero los analistas ya están haciendo cuentas. El petróleo de referencia Brent, que es el que usamos nosotros como guía, ya mostró sus dientes subiendo a unos $72,87 por barril tras los primeros ataques.
Ese precio de casi 73 dólares es manejable, pero los escenarios más pesimistas dan miedo. Algunos expertos aseguran que si la situación pasa a mayores, podríamos ver el barril tocando los $100 dólares muy pronto. Si eso ocurre, mantener el precio bajo en Colombia sería una misión casi imposible para el Ministerio de Hacienda.
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