Lo que parecía imposible terminó convirtiéndose en una de las historias más conmovedoras que ha dejado la tragedia en Venezuela.
Foto: Tomada del video del rescate compartido por las unidades de auxilio.
Dayana Patiño sobrevivió junto a su bebé de apenas 18 días después de permanecer 32 horas bajo los escombros del edificio donde vivían.
La mujer fue rescatada en Playa Grande, La Guaira, una de las zonas más golpeadas por los terremotos del pasado 24 de junio. Su testimonio ha dado la vuelta al mundo por la fortaleza con la que enfrentó uno de los momentos más difíciles de su vida.
La pesadilla comenzó en segundos
Dayana contó que apenas llevaban cuatro meses viviendo en el apartamento que con tanto esfuerzo había logrado comprar.
Explicó que antes residían en otra zona de Caracas, pero decidieron mudarse a La Guaira tras encontrar una oportunidad para tener vivienda propia.
Sin embargo, aseguró que nunca logró sentirse completamente tranquila viviendo allí.
Según relató, el miedo a la altura siempre estuvo presente porque habitaba en un octavo piso y, por esa razón, mantenía las ventanas cerradas casi todo el tiempo.
Paradójicamente, ese temor terminó convirtiéndose en uno de los recuerdos que hoy más la impactan tras la tragedia.
El edificio colapsó de forma inesperada
Cuando ocurrieron los terremotos, el edificio comenzó a desplomarse en cuestión de segundos.
Dayana explicó que la estructura colapsó como un “sándwich”, donde algunos pisos cedían mientras otros permanecían parcialmente en pie.
En medio del caos, ella cayó junto con su bebé hacia una enorme fosa formada entre los escombros.
Lo más sorprendente, según recuerda, es que nunca soltó al pequeño.
“Fue un milagro”
La sobreviviente asegura que todavía no encuentra una explicación lógica para entender cómo ambos lograron salir con vida.
Recordó que únicamente tiene presente la sensación de estar cayendo y, después, despertar atrapada bajo toneladas de concreto.
Solo cuando reaccionó comprobó que su hijo seguía en sus brazos.
Para ella, haber conservado al bebé durante toda la caída fue un verdadero milagro.
Asegura que el instinto de protegerlo fue más fuerte que cualquier reacción de desesperación.
Su bebé fue la razón para seguir luchando
Durante las más de 30 horas que permanecieron atrapados, el recién nacido se convirtió en el motor que la impulsó a no rendirse.
Contó que el pequeño permanecía casi todo el tiempo dormido y solo despertaba por momentos para llorar.
Cada vez que eso ocurría, Dayana le tocaba suavemente la nariz para comprobar que seguía respirando.
Ese sencillo gesto le daba fuerzas para continuar esperando que alguien pudiera escucharlos.
Dios y la esperanza nunca la abandonaron
En medio del encierro, Dayana aseguró que nunca perdió la fe.
Explicó que en ningún momento sintió estar completamente sola y que siempre creyó que podrían encontrarlos.
También recordó que, aunque estaba atrapada, pequeños orificios entre los escombros permitían el ingreso de algo de luz y aire.
Eso evitó que permaneciera totalmente a oscuras durante las largas horas de espera.
El increíble instinto que ayudó a salvar sus vidas
Uno de los momentos que más ha impactado del relato fue cuando explicó cómo logró mantener la temperatura corporal de su bebé.
La mujer contó que, durante el tiempo que permanecieron atrapados, orinó varias veces y eso ayudó a conservar el calor de ambos.
Según explicó, ese acto evitó que sufrieran hipotermia mientras esperaban el rescate.
Además, afirmó que nunca les ingresó agua, a pesar de que en la zona se registraron lluvias después del terremoto.
Ese detalle también fue determinante para que lograran sobrevivir.
Así fue el rescate de Dayana Patiño
Las imágenes del rescate muestran el momento en que los organismos de emergencia lograron ubicar a Dayana y a su bebé después de más de un día de intensa búsqueda.
El operativo ha sido considerado uno de los rescates más emocionantes registrados tras los terremotos que sacudieron a Venezuela.
Una historia que emociona al mundo
El caso de Dayana Patiño se convirtió rápidamente en símbolo de esperanza entre las miles de historias que ha dejado la emergencia.
Su fortaleza, el amor por su hijo y la determinación para mantenerse con vida durante 32 horas han conmovido a millones de personas.
Mientras continúan las labores de búsqueda de desaparecidos, su testimonio recuerda que, incluso en medio de una tragedia de enormes proporciones, todavía pueden ocurrir milagros.
Las autoridades venezolanas siguen atendiendo la emergencia provocada por los terremotos, que han dejado miles de personas afectadas, viviendas destruidas y comunidades enteras intentando reconstruir sus vidas. En medio de ese panorama, la historia de Dayana y su bebé representa un rayo de esperanza para quienes aún esperan noticias de sus seres queridos.
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