La solución para dejar de llorar al cortar cebolla (Experimento)

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Mi mejor amiga, Chloe, odia tanto cortar cebolla que ella cree que, si Dios existe y tiene un gusto dantesco por los castigos personalizados, acabará siendo condenada a cortar cebolla durante toda la eternidad en el más allá.

A ella el sabor de la misma le da igual, así que nunca la corta por voluntad propia.

Pero a mí sí que me gusta el sabor de la cebolla. No me gusta mucho cruda, pero sí caramelizada, frita, o como base del sofrito de las lentejas, del chili o de las costillas. Así que yo sí corto cebolla frecuentemente, aunque no muy felizmente.

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Una vez, después de que los ojos empezaran a picarme y a llorarme con una maldad inusual, puse en Google “cortar cebolla sin llorar” con la esperanza de que algún Edison moderno hubiera inventado algo útil. Pero no encontré nada de eso. Pero sí que encontré un montón de soluciones potenciales y vi que generaciones y generaciones de cocineros llorosos habían desarrollado decenas de métodos para detener las lágrimas.

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Así que decidí probar 15 métodos y productos de los que encontré. Corté una cebolla amarilla orgánica con cada uno de los métodos, esperando unos minutos entre cada una de las pruebas para anotar los resultados y para que se restablecieran mis conductos lagrimales. Después, volví a repetir las pruebas utilizando cebolla blanca y cebolla roja para asegurarme de que los resultados eran los mismos que al utilizar cebollas amarillas.

Mi método (también conocido como “el método control”)

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Método: cortar la cebolla utilizando un cuchillo de chef sin afilar y una tabla de cortar normal.
Resultado: ligero dolor y lagrimeo después de estar un minuto cortando, pero, como es la primera cebolla, nada demasiado grave.

Afilar el cuchillo

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Método: un editor de Gastronomía del Huffington Post Estados Unidos afiló el cuchillo siguiendo un método casero, utilizando la parte de abajo de una taza de cerámica. Entonces, corté la cebolla de la misma manera que antes.
Resultado: es algo más fácil cortar la cebolla con un cuchillo afilado, pero es prácticamente igual de molesto. Empecé a llorar a los dos minutos.
Nota: ya lo hemos intentado, pero no se puede desafilar un cuchillo, así que el cuchillo está afilado en el resto de pruebas.

Poner la cebolla en remojo

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Método: pelar la cebolla, cortarla a la mitad y dejarla en remojo durante una hora antes de cortarla.
Resultado: este método reduce el lagrimeo, pero no lo elimina por completo. Además, las cebollas ya cortadas quedan un poco aguachentas y necesitas una hora de antelación para poder preparar la cebolla.

Congelar la cebolla

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Método: mete la cebolla en el congelador una hora y media antes de cortarla.
Resultado: funciona perfectamente. Ni me dolieron ni me lloraron los ojos cuando corté esta cebolla. Aunque, una vez más, la cebolla cortada estaba fría, cosa que puede ser un problema si se va a servir cruda o si se va a cocinar con otros ingredientes. Además, también necesitas mucha antelación para preparar la cebolla.

Dejar el centro para el final

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Método: corta la cebolla de manera que dejes el centro intacto el mayor tiempo posible, como en este vídeo del Culinary Institute of America.
Resultado: funciona bien, aunque lloré un poco. No requiere antelación, pero es una técnica difícil: hay que tener cuidado para evitar cortar la raíz de la cebolla.

Cortar la cebolla debajo del grifo

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Método: abre el grifo y corta la cebolla bajo el chorro de agua.
Resultado: me sentí como un idiota poniéndome a cortar la cebolla debajo del grifo, pero admito que funcionó. No lloré en absoluto. Lo único es que este método añade un montón de problemas nuevos: se me entumecieron los dedos por culpa del agua fría, no era capaz de cortar con mucha precisión y, al final, la cebolla cortada queda aguachenta.

Echar vinagre en la tabla de cortar

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Método: echa vinagre blanco por toda la tabla antes de cortar la cebolla.
Resultado: solo parece ser útil para desperdiciar el vinagre y dejar un leve saborcillo ácido a la cebolla.

Echar sal al cuchillo

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Método: humedece el cuchillo y después esparce un poco de sal por la hoja antes de cortar la cebolla.
Resultado: la sal hace que la cebolla suelte mucha más agua de lo normal, aunque, curiosamente, hace que se reduzca un poco el lagrimeo. Pero no mucho.

Comer chicle

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Método: come chicle mientras cortas la cebolla (en mi caso, he escogido chicles de sabor hierbabuena).
Resultado: este método no fue útil en absoluto. Incluso me resultó extrañamente difícil concentrarme en masticar el chicle y cortar la cebolla al mismo tiempo.

Sujetar un trozo de pan con la boca

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Método: sujeta un trozo de pan con la boca y que sobresalga mientras cortas la cebolla.
Resultado: sorprendentemente, esto no sirve para nada. Solo para hacerme parecer idiota mientras cortaba la cebolla.

Conclusión

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La mayoría de los métodos que probé ayudaban a disminuir las lágrimas que provoca la cebolla, pero muchos de ellos tenían grandes desventajas. Un cuchillo afilado marca la diferencia, así que afila los cuchillos regularmente, si puedes. Si eres hábil con el cuchillo, dejar el centro para el final también marca la diferencia. Si no te importa que la cebolla cortada esté fría, adelante: congela la cebolla antes de cortarla. Encender una vela también resultó ser un método sorprendentemente efectivo para acabar con las lágrimas. Aunque, si no te gusta utilizar el cuchillo, el cortador diseñado específicamente para cebollas funciona muy bien.

Tomado de Huffingtonpost.es