¿Conoces el mito de las parejas en Monserrate? Muchos creen que subir al cerro es el fin del amor, pero aquí te contamos la verdad detrás de esta leyenda hoy.
Bogotá es una ciudad cargada de historias que nos erizan la piel. Cada calle del centro y cada montaña que nos rodea guardan secretos de abuelos. Entre todas esas leyendas, hay una que hace temblar a los enamorados. Se trata de la supuesta “maldición” que cae sobre quienes deciden subir juntos al cerro más famoso del país.
Monserrate no es solo un punto de referencia geográfica en nuestra amada capital. Es el guardián de la ciudad, un lugar sagrado y un destino turístico obligatorio. Sin embargo, para muchos novios, el plan de ir a ver el atardecer desde la cima genera sospechas. ¿Será que el amor se acaba al tocar la cima o es puro cuento?
La capital acoge a millones de personas que vienen de todos los rincones de Colombia. Todos traen sus propias creencias, pero al llegar aquí, se encuentran con esta advertencia. Es casi un rito de iniciación para cualquier pareja bogotana discutir si se atreven o no a subir. El miedo a terminar la relación es real para muchos.
Este fenómeno ha construido una cultura propia dentro de la urbe. No importa si eres joven o adulto, seguramente has escuchado el rumor. “Si suben siendo novios, no se casan”, dicen los más agoreros. Pero, como todo en la vida, esta historia tiene matices que muy pocos se detienen a analizar con cuidado.
Para entender por qué nos da tanto susto, debemos mirar hacia atrás. Los mitos no nacen de la nada, siempre tienen una raíz profunda en nuestra sociedad. En el caso de Monserrate, la mezcla entre religión, esfuerzo físico y tradiciones antiguas creó el caldo de cultivo perfecto. Vamos a desglosar qué es lo que realmente pasa allá arriba.
¿Cuál es el mito de las parejas en Monserrate?
El cerro está rodeado de varias historias que lo hacen icónico. La más fuerte sostiene que toda pareja que sube hasta el templo está destinada a romper. Esta creencia se basa en la tradición oral de años. Se dice que miles de personas han confirmado que, tras el ascenso, el amor simplemente se esfumó sin explicación.
Al parecer, este mito nació en los primeros años del Templo de Monserrate. En esa época, las parejas que subían solían hacerlo acompañadas por un sacerdote o un “chaperón”. El objetivo era formalizar el noviazgo ante Dios o planear el matrimonio. Era un acto de respeto profundo hacia la institución de la iglesia y la sociedad bogotana.
Las parejas que se aventuraban a subir solas eran muy mal vistas. Se pensaba que su intención no era santa y que estaban desafiando las normas morales. Ese juicio social fue alimentando la idea de que algo malo les pasaría. Con el tiempo, la crítica social se transformó en una supuesta maldición espiritual que separaba a los rebeldes.
Por otro lado, existe la creencia sobre el ‘Señor Caído’. Se dice que esta imagen sagrada pone a prueba la sinceridad de los corazones. El ascenso no es solo una caminata, es un sacrificio físico importante. Si la relación no tiene bases sólidas, el esfuerzo saca a relucir las verdaderas personalidades y los conflictos ocultos.
Subir más de mil escalones no es tarea fácil para cualquiera. El cansancio, el sudor y la falta de aire pueden generar mal humor. Si tu pareja no te apoya en el camino, o si pelean por quién va más rápido, ahí está la respuesta. Monserrate no separa parejas, simplemente revela si están hechos el uno para el otro.
Muchos aseguran que el cerro actúa como un filtro natural de relaciones. Si el noviazgo es flojo, la montaña se encarga de mostrar las costuras. Por eso, el mito de las parejas en Monserrate sigue vigente. No es magia negra, es una prueba de fuego para la paciencia y el compañerismo en situaciones de estrés.
¿Cuáles son las excepciones a este mito?
No todo es tragedia y despedidas en la cima de Bogotá. Según la misma tradición oral, existen “salvoconductos” para evitar la ruptura. No todas las parejas que pisan el templo están condenadas al olvido. Hay ciertos vínculos que son considerados inmunes a la supuesta maldición del cerro, y aquí te contamos cuáles son los principales:
- Parejas que ya tienen hijos, pues el vínculo de sangre es más fuerte.
- Matrimonios sólidos que suben a dar gracias por su unión de años.
- Noviazgos largos que ya conviven y han superado crisis previas.
- Personas que suben con una promesa clara y fe inquebrantable.
- Parejas que logran subir apoyándose mutuamente en cada escalón del camino.
Si ya viven juntos, el mito parece perder toda su fuerza. Se cree que, al haber superado la convivencia diaria, un cerro no los va a separar. Los casados también caminan tranquilos, pues su compromiso ya fue bendecido previamente. El “peligro” real, según los abuelos, es para los novios que apenas están empezando a conocerse.
Incluso, hay quienes dicen que si la pareja logra subir sin pelear, el matrimonio es seguro. Es decir, el mito puede funcionar a la inversa: como un augurio de éxito. Si llegas a la cima de la mano, con una sonrisa y compartiendo un tamal, ¡estás del otro lado! La montaña te dio el visto bueno.
Es importante recordar que Monserrate es un lugar de fe y esperanza. Más allá de los rumores, miles de personas encuentran paz en su santuario cada semana. La energía del lugar es poderosa y, para muchos, fortalece el espíritu. Quizás el secreto sea subir con la mente positiva y el corazón lleno de amor genuino.
La próxima vez que alguien te diga que no subas con tu peor es nada, piénsalo dos veces. Puede ser la oportunidad perfecta para conocer mejor a esa persona especial. Al final del día, una relación no se acaba por una montaña, sino por la falta de cuidado. El amor de verdad aguanta eso y mucho más.
En Bogotá seguiremos contando estas historias porque nos dan identidad. Monserrate seguirá allí, vigilante, viendo pasar a miles de enamorados cada domingo. Algunos se irán, otros se quedarán para siempre, pero la leyenda nunca morirá. Es parte del encanto de vivir a 2.600 metros más cerca de las estrellas.
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