Las publicaciones de la mamá de Lyan Hortúa han llamado la atención de todos en el país, pues la historia de la familia se ha ido conociendo.
Foto: Redes sociales
Desde el pasado sábado 3 de mayo, la mamá de Lyan Hortúa, empezó a vivir una verdadera tortura, pues el secuestro de su pequeño hijo de tan solo 11 años. Las palabras de la mujer llegaron al corazón de todo el país, pues apareció en varias ocasiones ante los medios de comunicación pidiendo por la libertad del menor.
Durante las noches en vela que pasó, afirmó: “Ha sido muy grande este dolor tan inmenso que no sé descifrar con palabras, esto es la muerte en vida porque es una pérdida de un hijo que no sé en qué condiciones está. Son 16 noches donde las horas se hacen eternas, donde las noches son vastas, donde los días son oscuros; esto es una pesadilla”.
Diecinueve días después, el miércoles 21 de mayo, todos se unieron a su felicidad y emoción al conocer que el menor se encontraba nuevamente con su familia.
Así fue el reencuentro de Lyan con su familia
Al momento de reencontrarse con su hijo, le comentó a los medios como recibió al menor. “Tiene sus uñitas muy comiditas, muy nervioso, muy ansioso, está muy asustado, es normal. Es tiempo de abrazar, con amor”, comentó.
Tras la liberación del menor, la familia aseguró públicamente que se vio obligada a pagar una alta suma de dinero como rescate, lo que los habría dejado fuertemente endeudados.
Sin embargo, nuevos hallazgos revelaron una historia más compleja. La revista SEMANA destapó que detrás del secuestro existía un entramado relacionado con un ajuste de cuentas y una deuda pendiente que la familia tendría con integrantes del clan de Diego Rastrojo. Aunque estos antecedentes salieron a la luz, en ningún caso justifican el secuestro de un niño
Las investigaciones adelantadas por las autoridades revelaron que el rol de Angie Bonilla en este caso era mucho más profundo de lo que inicialmente se creía.
Autoridades revelaron al medio comentado que Bonilla habría actuado como testaferro de un reconocido capo del narcotráfico, quien le reclamaba una deuda millonaria. Según los reportes, la cifra en cuestión ascendería a 37.000 millones de pesos.
Por otro lado, el padre biológico de Lyan, José Leonardo Hortúa, estuvo vinculado al clan de Diego Rastrojo. Dentro de esa estructura criminal era conocido como alias Mascota, aunque algunos lo llamaban con un apodo aún más aterrador: el Mochacabezas.
Medios de esa época documentaron cómo, con el objetivo de mantener el control territorial, Hortúa desató una ola de violencia extrema en la región. Las víctimas eran decapitadas y desmembradas en el marco de sangrientas disputas internas dentro del mismo grupo criminal.
Publicaciones de la mamá de Lyan Hortúa
El padre biológico de Lyan fue capturado en el 2010 y dejado en libertad en 2012; sin embargo, un año después fue asesinado a tiros en una clínica odontológica. Estos hechos hicieron que Angie se quedara con los bienes que había guardado a su nombre, aunque el Capo intentó recuperarlos.
La mujer es una influencer y cuenta con más de 142 mil seguidores en su cuenta de Instagram, donde se hace llamar Barbie Vanessa. “Me llaman Barbie Vanessa, pero no porque me crea muñeca”, decía.
La mujer publicaba con frecuencia su estilo de vida con lujos. Lo que más llamó la atención fueron sus viajes por todo el mundo y fotos en un convertible rosado. La mujer hacía alusión a la reconocida muñeca de Mattel, pues también lucía su esbelto cuerpo.

En una de las publicaciones compartidas por el cuñado de Angie Bonilla, se ve a la mujer siendo víctima de una broma: el hombre pintó una camioneta de color rosado y le pegó calcomanías de Barbie. “Me dañaron el carro. Ay, marica, piquiña”, dice entre risas mientras observa el vehículo. Pese a la sorpresa, Bonilla se deja grabar sin problema.
En sus redes sociales también solía mostrar una vida de lujos y viajes alrededor del mundo. En varias fotografías, lucía ostentosas joyas y posaba en escenarios paradisíacos. Se le vio, por ejemplo, en bikini junto a flamingos en las playas de Aruba y recorriendo distintas ciudades europeas.
Uno de sus viajes más llamativos fue por la Costa Azul francesa, donde viajó con su familia desde Niza hasta Mónaco. En París, posó con un llamativo anillo de diamantes mientras disfrutaba un crucero por el río Sena. También compartió retratos en Venecia y Roma, reflejando momentos de aparente felicidad.

Sin embargo, tras el escándalo por el secuestro de Lyan Hortúa y las revelaciones sobre su posible vínculo con redes criminales, Angie Bonilla eliminó todas sus publicaciones de las redes sociales.
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