Una niña de dos años fue encontrada durmiendo a los pies de su padre asesinado y los detalles del caso han causado indignación.
Foto: Captura de pantalla El Rastro
Colombia atraviesa una etapa de creciente inquietud por el incremento de hechos violentos que ocurren a diario en diferentes sectores de la ciudad. Asesinatos, robos y ataques con armas de fuego se han vuelto parte del paisaje cotidiano. La situación genera temor entre los habitantes y constantes llamados de atención a las autoridades.
En este caso, el sicariato vuelve a ocupar un lugar central en medio del clima de inseguridad que golpea a numerosas comunidades. Uno de los episodios más recientes dejó a la ciudadanía consternada, evidenciando la frialdad con la que operan los delincuentes.
Un atroz crimen ha vuelto a captar la atención de los medios, el 16 de abril de 2015 en el municipio de la Dorada, Caldas, fue hallado sin vida el reconocido prestamista y ganadero Luis Carlos Gómez.
Niña de dos años fue hallada al lado de su padre asesinado
El hombre de 64 años fue encontrado con múltiples heridas de arma cortopunzante y fue encontrado dentro de su casa. Lo más impactante fue que al su lado se encontraba su hija de tan solo 2 años, quien estaba durmiendo junto al cuerpo sin vida.
La menor identificada como Natalia permaneció junto al cadáver durante dos días. Por su parte, Luis Carlos Gómez era un hombre bastante conocido en la zona por su trabajo ganadero y especialmente por prestar dinero, lo cual le permitía tener una estabilidad económica.
Según una investigación realizada por ´El Rastro´, en 2010 Gómez conoció a Viviana Londoño, una joven de 20 años de Sincelejo que trabajaba en una cafetería.
Después de un tiempo, ambos entablaron una relación. En 2012 ambos se casaron y en 2013 tuvieron a su pequeña hija.
Cabe resaltar que Luis Carlos ya había tenido un matrimonio, en el cual nació su primer hijo. Debido a sus relaciones extramatrimoniales, su esposa puso fin a la unión.
De otras relaciones nacieron otros dos hijos, a quienes siempre apoyó, a pesar de ser de diferentes madres.
Durante el 2012, Londoño -quien era 20 años menor- unió su vida con el hombre. “Llegué a pensar que la relación entre mi padre y Viviana podría ser un poco por interés, teniendo en cuenta esa diferencia de edad tan abismal y que de una u otra forma mi papá podría darle una mejor calidad de vida a Viviana claramente”, comentó uno de los hijos de Luis Carlos a El Rastro.
Hallazgo del cuerpo
Después de los hechos, una llamada de emergencia alertó a las autoridades sobre los hechos que podrían estar sucediendo en la casa de Luis Carlos, ubicada en el barrio Pitalito.
Los uniformados encontraron la puerta entreabierta y al ingresar encontraron una escena aterradora, estaba el cadáver del hombre con sangre al rededor, y junto a él se encontraba su pequeña hija, quien no presentaba ningún tipo de heridas.
La madre de la menor, no estaba presente en la escena del crimen, por lo que su ausencia levantó todo tipo de sospechas entre las autoridades; sin embargo, fue Luz Marina, madre de Viviana, la encargada de hacer la respectiva denuncia de la desaparición.
“Yo les decía, si ustedes creen que mi hija es culpable, busquémosla hasta encontrarla, pero yo sé que mi hija no tuvo nada que ver con eso”, relató la mujer.
Dos días después, el cuerpo de Viviana fue encontrado en el caño San Javier, en el municipio de Norcasia, al parecer había sido asfixiada con una bolsa.
Investigación del caso
Las autoridades descubrieron que en la casa de las víctimas faltaba una gran suma de dinero (aproximadamente 28 millones de pesos). La investigación arrojó a Mario Javier Molina, de 36 años, quien tenía una deuda de $100 millones con Luis Carlos.
Molina tenía una relación cercana con la víctima, aunque los hijos de este no aprobaban la cercanía, pues el sospechoso tenía una fama en la zona, se le señalaba de usar sustancias psicoactivas.
“Mario no gozaba de buena reputación, que él era una persona que consumía sustancias, era muy vivo en sus negocios”, agregó uno de sus hijos.
Once meses después del crimen, en marzo de 2016 un nuevo hallazgo de los investigadores reveló que “se encuentra una testigo, ella nos narra cómo el señor Mario planeó citar a la pareja a su lugar de residencia, previo a esto había obtenido una sustancia con la cual iban a mezclar los alimentos que iban a consumir ese día para que la pareja quedara en un estado de indefensión”.
En el mismo mes, Mario Molina fue capturado junto a su suegra, ambos acusados de homicidio agravado y hurto. Además, en julio de 217, dos años después de los hechos, Mario Javier Molina fue condenado a 25 años y Alba Liliana Álzate Molina a 17 años y seis meses de prisión.
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