Fuerte polémica por filtración de historia clínica de Kevin, niño con “Hemofilia” que murió, ¿habría acciones legales contra Petro y la EPS?

La polémica por filtración de historia clínica de Kevin niño con “Hemofilia” que murió ha causado gran debate; el presidente y la EPS están en el ojo del huracán.

La polémica por filtración de historia clínica de Kevin niño con “Hemofilia”Foto: Captura de pantalla redes sociales (19- 02-2026)

La muerte del pequeño Kevin Arley Acosta Pico ha provocado un profundo sentimiento de indignación en cada rincón de Colombia. Este valiente niño sufría de hemofilia tipo A severa, una condición genética que impide la coagulación normal de la sangre. Su vida era un reto constante, pues cualquier golpe mínimo podía convertirse en una emergencia médica de proporciones mayores.

Recientemente, un lamentable accidente doméstico complicó su ya frágil estado de salud. Ante la gravedad de los hechos, el menor tuvo que ser trasladado desde su natal Huila hasta Bogotá. El objetivo era que recibiera atención de alta complejidad en la Clínica La Misericordia, un centro especializado donde se esperaba salvar su vida tras las complicaciones derivadas de su enfermedad.

Sin embargo, el desenlace fue fatal. Tras confirmarse su fallecimiento, las redes sociales y los medios de comunicación estallaron en una búsqueda de responsables. No solo se cuestionó la atención médica, sino también la gestión administrativa de los medicamentos necesarios. En medio de este dolor, surgió un componente que nadie esperaba: la exposición pública de su intimidad médica.

¿Qué dijo el presidente Petro sobre Kevin Acosta y su enfermedad?

El pasado lunes 16 de febrero, el panorama se tornó aún más gris. Durante un Consejo de Ministros, el presidente Gustavo Petro decidió referirse al caso del pequeño Kevin. Sus palabras no pasaron desapercibidas y, de inmediato, generaron un huracán de críticas. El mandatario intentó abordar el tema desde un enfoque de prevención que muchos consideraron insensible ante el duelo.

Petro afirmó textualmente que “si a un niño hemofílico no se le deja subir a la bicicleta, pues tiene menos riesgos”. Esta frase, que pretendía explicar la importancia de evitar riesgos físicos en pacientes con esta condición, fue interpretada como una forma de culpar a la familia por el accidente. Incluso sus seguidores más cercanos cuestionaron la prudencia de estas declaraciones públicas.

La reacción no se hizo esperar. Familiares y asociaciones de pacientes sintieron que se estaba simplificando una tragedia humana muy compleja. No se trata solo de no montar en bicicleta, sino de tener acceso a los medicamentos de última generación. La hemofilia requiere un acompañamiento integral y un suministro constante de factores de coagulación que no siempre llegan a tiempo.

Yudy, la madre de Kevin, alzó su voz con un dolor que conmovió al país. En entrevistas posteriores, calificó las palabras del presidente como incoherentes y dolorosas. Ella siente que tanto el Gobierno como las autoridades de salud se están “lavando las manos”. Para ella, su hijo tenía derecho a ser un niño y jugar, a pesar de sus limitaciones físicas.

La madre del menor fue enfática al señalar que lo realmente grave no fue el juego, sino la falta del medicamento vital. Según su relato, si el sistema de salud hubiera respondido con eficiencia, la historia podría ser diferente. La mujer pidió respeto y prudencia, exigiendo que no se juzgara la crianza de un niño que solo quería ser feliz.

La polémica por filtración de historia clínica de Kevin niño con “Hemofilia”

Más allá de los comentarios desafortunados, el tema legal ha tomado una fuerza impresionante. El país entero se pregunta cómo es posible que datos tan sensibles terminaran en el debate público. La polémica por filtración de historia clínica de Kevin niño con “Hemofilia escaló cuando la EPS y el mandatario revelaron detalles íntimos del proceso médico del menor.

Expertos en leyes y ética médica han puesto el grito en el cielo. La historia clínica es un documento privado y sometido a reserva legal en Colombia. Nadie, absolutamente nadie, tiene el derecho de divulgar su contenido sin una autorización expresa de los padres o tutores. En este caso, parece que esa línea roja fue cruzada por conveniencia política o institucional.

El exfiscal Francisco Barbosa fue uno de los primeros en reaccionar con dureza ante este hecho. Según sus declaraciones, revelar la historia médica de una persona fallecida, y más siendo un menor de edad, constituye un presunto delito. La Nueva EPS se encuentra bajo la lupa por haber entregado, supuestamente, esta información para justificar su actuar administrativo.

Existen leyes muy claras que protegen nuestra información personal en el sistema de salud. El Código Penal Colombiano contempla sanciones severas para quienes vulneren estos datos. A continuación, te presentamos algunos puntos clave sobre la gravedad de este acto:

  • El artículo 269F castiga la violación de datos personales con penas de prisión de 48 a 96 meses.
  • Las multas por divulgar información privada pueden superar los mil salarios mínimos legales vigentes.
  • La historia clínica goza de protección constitucional bajo el derecho fundamental a la intimidad y al buen nombre.
  • Ningún funcionario público tiene facultad para exponer diagnósticos o procedimientos médicos de ciudadanos en medios masivos.

Jesús Albrey González, líder del Colegio de Abogados en Derecho Médico, también se unió al rechazo general. Para él, es un error garrafal que tanto la EPS como el presidente usaran datos clínicos para defenderse de las críticas. La transparencia no puede estar por encima de la privacidad de una familia que acaba de perder a un ser amado.

La filtración incluyó detalles sobre las causas exactas del deceso y procedimientos que la madre supuestamente rechazó. Estas revelaciones se hicieron a través de comunicados oficiales y alocuciones públicas. Sin embargo, los familiares aseguran que nunca dieron su permiso para que la vida médica de Kevin fuera expuesta ante millones de personas en todo el territorio nacional.

Este caso deja un precedente muy peligroso sobre cómo se maneja nuestra información en las bases de datos del Estado y las EPS. Si los datos de un niño pueden ser usados de esta forma, ¿qué seguridad tenemos los demás ciudadanos? La indignación no es solo por Kevin, es por el respeto básico que merece cualquier paciente en Colombia.

El debate sigue abierto y las autoridades competentes deberán determinar si hubo una extralimitación de funciones. Por ahora, el dolor de la familia Acosta Pico permanece, mientras el país reflexiona sobre la ética en el poder. La salud no debe ser un arma política, y mucho menos cuando hay una tragedia de por medio que involucra a un menor.

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Sobre el autor

Katherin Rodríguez

Soy comunicadora social de la Universidad Cooperativa de Colombia. Tengo más de 2 años de experiencia como periodista, redactando noticias y creando contenidos digitales. Actualmente escribo entretenimiento para Candela Estéreo y Vibra FM.

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