BIENESTAR

Efectos de odiar el trabajo

A veces, es más importante disfrutar las cosas porque queremos y no porque nos toca y éste es el primer paso para empezar a odiar tu trabajo.

Algunas personas no son realmente felices con su trabajo pese a que obtienen un salario alto o buenas condiciones laborales. Según estudios entre el 20 y 40% de la población activa no está satisfecha. Sin embargo, odiar el empleo produce efectos en la vida privada y la salud.

Según dijo el psicólogo Martin Seligman a The Huffington Post, el 60% de la felicidad se determina por la genética y el ambiente y el otro 40% por sí mismo.

Odiar su trabajo podría ocasionarle alguno de estos efectos:

Debilita el sistema inmunológico

El estrés que deja un trabajo que lo cansa, es monótono y acaba con sus expectativas, produce una serie de efectos negativos que se acumulan. Esto termina por afectar el sistema inmunológico, dejándolo expuesto a infecciones y una posible depresión, que a su vez trae más consecuencia.

Insomnio

Las posibilidades de no conciliar el sueño con facilidad aumentan cuando no es feliz en el trabajo. Esto se debe a que usted podría pasar varias noches en blanco pensando en el mal día que tuvo. Igualmente, no descansar lo suficiente puede impactar su vida laboral, pues no rendirá igual debido a los efectos en el sistema nervioso.

Aumenta el peso

Algunos estudios indican que aquellas personas que se consideran infelices en su trabajo tienen un gasto excesivo de energía que se ve reflejado cuando llegan a su casa cansados y estresados, por lo cual no cocinan alimentos saludables o hacen ejercicio, sino que tienden a consumir comida chatarra y dulces.

Incrementa el riesgo de enfermedades

Un estudio que se realizó con 20.000 enfermeras estadounidenses demostró que aquellas que no se sentían conformes en su trabajo tenían más riesgo de desarrollar Diabetes Tipo 2, algunos casos de cáncer y enfermedades cardiovasculares.

Afecta las relaciones de pareja

Odiar el trabajo no se queda solo en ese ámbito. Preocupaciones, temas inquietantes y los malos estados de humor pueden llegar a la casa y generar discusiones y conflictos con otras personas que no tienen nada que ver con su empleo. Esto, conduciría a una vida sexual con menor satisfacción y algunos líos sentimentales.

Fuente: El Espectador

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