Novena de Aguinaldos día primero / Foto: Canva
La Novena de Aguinaldos se celebra en Colombia del 16 al 24 de diciembre como preparación espiritual para la Navidad. Su origen se remonta al siglo XVIII, cuando el franciscano Fray Fernando de Jesús Larrea escribió los textos que, años más tarde, fueron adaptados y difundidos por la madre María Ignacia.
Con el paso del tiempo, esta devoción se consolidó como una expresión característica de la identidad colombiana, combinando oración, música, encuentro familiar y manifestaciones culturales propias de la época decembrina.
¿Qué es la Novena de Aguinaldos?
La Novena de Aguinaldos es una devoción católica que recuerda los nueve meses de espera de María antes del nacimiento de Jesús. Su texto principal fue escrito en el siglo XVIII por el franciscano Fray Fernando de Jesús Larrea, y posteriormente adaptado y difundido en Colombia por la madre María Ignacia.
Con el paso del tiempo, la novena se convirtió en una celebración profundamente colombiana, donde la oración se mezcla con la música, la comida típica y la unión familiar.
¿Por qué la Novena inicia el 16 de diciembre?
La Novena comienza el 16 de diciembre y finaliza el 24 de diciembre (Nochebuena) para completar nueve días de preparación espiritual antes del nacimiento de Jesús, que se celebra el 25 de diciembre. Cada día invita a reflexionar sobre la espera, la esperanza y el amor.
¿Cómo se hace la Novena de Aguinaldos?
La Novena de Aguinaldos se compone de oraciones y reflexiones diarias que invitan a vivir la espera del nacimiento de Jesús como un camino de fe, esperanza y conversión. Cada jornada propone una figura bíblica o un aspecto central del mensaje cristiano, ayudando a profundizar en el sentido de la Navidad.
Tradicionalmente, la novena sigue este orden:
- Oración para todos los días
- Consideración para cada día de la Novena
- Gozos al Niño Jesús
- Oración a la Virgen María
- Oración a San José
- Oración al Niño Jesús
- Villancicos de Navidad
Novena de Aguinaldos Día Primero
Oración para todos los días
Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amasteis a los hombres que les disteis en vuestro Hijo la mejor prenda de vuestro amor, para que hecho hombre en las entrañas de una Virgen naciese en un pesebre para nuestra salvación.
Yo, en nombre de todos los mortales, os doy infinitas gracias por tan soberano beneficio.
En retorno de él os ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de vuestro Hijo humanado, suplicándoos por sus divinos méritos, por las incomodidades en que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, que dispongáis nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con total desprendimiento de todo lo terreno, para que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amén.
(Se rezan tres veces Gloria al Padre).
Consideración del Día 1
En el primer día de la Novena recordamos los decretos eternos de Dios sobre la Encarnación del Verbo. Desde toda la eternidad, Dios había dispuesto enviar a su Hijo al mundo para redimir a la humanidad. Esta decisión no nació del mérito humano, sino del inmenso amor y misericordia divina.
Este día nos invita a reflexionar sobre la esperanza y la confianza en los planes de Dios, incluso cuando no los comprendemos plenamente. Así como el mundo esperaba al Salvador sin saber cuándo ni cómo llegaría, nosotros somos llamados a vivir con fe y paciencia, preparando el corazón para recibir al Niño Jesús.
Gozos
Coro (se repite después de cada verso):
Ven, ven, ven, ven a nuestras almas,
ven, no tardes tanto.
Versos:
Oh Sapiencia suma del Dios soberano,
que al nivel de un niño te hayas rebajado;
oh divino infante, ven para enseñarnos
la prudencia que hace verdaderos sabios.
(Coro)
Oh Adonai potente que a Moisés hablando,
de Israel al pueblo diste los mandatos;
ah, ven prontamente para rescatarnos,
y que un niño débil muestre fuerte el brazo.
(Coro)
Oh raíz sagrada de Jesé que en lo alto
presentas al orbe tu fragante nardo;
dulcísimo niño que has sido llamado
Lirio de los Valles, Bella Flor del Campo.
(Coro)
Llave de David que abre al desterrado
las cerradas puertas del regio palacio;
sácanos, oh niño, con tu blanca mano
de la cárcel triste que labró el pecado.
(Coro)
Oh lumbre de Oriente, sol de eternos rayos,
que entre las tinieblas tu esplendor veamos;
niño tan precioso, dicha del cristiano,
luzca la sonrisa de tus dulces labios.
(Coro)
Espejo sin mancha, santo de los santos,
sin igual imagen del Dios soberano;
borra nuestras culpas, salva al desterrado
y en forma de niño da al mísero amparo.
(Coro)
Rey de las naciones, Emmanuel preclaro,
de Israel anhelo, Pastor del rebaño;
niño que apacientas con suave cayado,
ya la oveja arisca, ya el cordero manso.
(Coro)
Ábrete, oh cielo, y llueve de lo alto
bienhechor rocío como riego santo;
ven hermoso niño, ven Dios humanado,
luce, Dios estrella, brota flor del campo.
(Coro)
Ven que ya María prepara sus brazos
do su niño vean en tiempo cercano;
ven que ya José con anhelo sacro
se dispone a hacerse de tu amor custodio.
(Coro)
Oración a la Santísima Virgen María
Soberana María, que por vuestras grandes virtudes y especialmente por vuestra humildad, merecisteis que todo un Dios os escogiera por Madre suya, os suplico que vos misma preparéis y dispongáis mi alma y la de todos los que en este tiempo hicieren esta novena, para el nacimiento espiritual de vuestro adorable Hijo.
¡Oh dulcísima Madre! Comunicadme algo del profundo recogimiento y divina ternura con que lo aguardasteis vos, para que nos hagáis menos indignos de verle, amarle y adorarle por toda la eternidad. Amén.
(Se reza tres veces el Avemaría).
Oración a San José
¡Oh, Santísimo San José! Esposo de María y padre adoptivo de Jesús. Infinitas gracias doy a Dios porque te escogió para tan altos ministerios y te adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. Te ruego, por el amor que tuviste al Divino Niño, me abraces en fervorosos deseos de verle y recibirle sacramentalmente, mientras en su divina Esencia le vea y le goce en el cielo. Amén.
(Se reza Padrenuestro, Avemaría y Gloria)
Oración al Niño Jesús
Oh, dulcísimo Niño Jesús que dijisteis a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, y en persona suya a cada devoto, estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: ‘Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado.’ Llenos de confianza en ti, ¡oh, Jesús!, que eres la misma verdad, venimos a exponeros toda nuestra miseria.
Ayúdanos a llevar una vida santa para conseguir una eternidad bienaventurada. Concédenos por los méritos infinitos de vuestra encarnación y de vuestra infancia, la gracia de la cual necesitamos tanto. Nos entregamos a ti, ¡oh, Niño omnipotente!, seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza,
y de que en virtud de vuestra divina promesa acogeréis y despacharéis favorablemente nuestra súplica.Amén
Villancicos tradicionales para el día primero
- Tutaina
- Los peces en el río
- Campana sobre campana
- Mi burrito sabanero
- Noche de paz
- Arre borriquito
- El tamborilero
*Este contenido fue escrito por inteligencia artificial y revisado y editado por un periodista digital y editor
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